¿Cómo aceptar las cosas tal y como son?

A veces, la vida nos pone a prueba de la manera más dura, Pero cerrar los ojos ante lo que pasa, no hará que la situación cambie. Por eso, es necesario aceptar lo que ocurre para poder avanzar. Las cosas son como son, no cómo nos gustaría que fueran. En definitiva, es importante practicar la aceptación para que podamos vivir los contratiempos con mayor serenidad.




La mayoría de las veces, nos frustramos por las expectativas que depositamos en situaciones o personas. La aceptación es una de nuestras asignaturas pendientes. Nos cuesta aceptar las cosas que no nos gustan o que no se corresponden con nuestras expectativas. Pero, si no aceptamos la realidad y constantemente deseamos que las cosas sean distintas, estamos condenados a sufrir.


¿Qué puedo hacer para aceptar las cosas tal y cómo son?


  1. No te quedes estancado en la queja, busca soluciones. Lamentarte por lo que ha pasado te sirve para desahogarte. Pero ahogarte en la queja y no buscar una solución que te haría sentirte mejor no es útil. Reflexiona y pregúntate qué es lo que te molesta y qué puedes cambiar realmente de tu situación para mejorarla.

  2. Aprende a soltar y dejar ir, No siempre vas a poder cambiar las situaciones porque muchas veces tenemos un control limitado sobre ellas. Practica pautas de autocuidado y aprende a dejar ir pensamientos dañinos. El mindfulness te ayudará a centrarte en el aquí y el ahora y a no dejarte arrastrar por anticipaciones o pensamientos.

  3. Practica la gratitud. Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco lo serás (Erich Fromm). Hacer un diario de gratitud es un ejercicio que te ayudará a fijarte en todas las cosas valiosas que tienes en tu vida y que estás pasando por alto. Te invito a hacer este ejercicio cada noche. Escribe tres razones por las cuales te sientes agradecido/a. Poco a poco empezarás a tener una mirada más positiva hacia lo que te rodea y serás capaz de encontrar más razones por las que sentir gratitud.

  4. Cambia cómo te hablas. Eres tu historia. En vez de colocarte etiquetas generalizadoras que te limiten, céntrate en la situación que te genera malestar. Piensa en lo que no te gusta y en lo que necesitarías cambiar para sentirte satisfecho/a. ¿Cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento negativo? ¿Qué serías capaz de hacer si ese pensamiento negativo no estuviera rondando tu mente? ¿Cómo te sentirías sin él? Cambia la manera en la que te hablas en torno a un acontecimiento y así podrás tener una perspectiva más positiva





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